“Nos tratan peor que a perros”
Fecha Tuesday, 03 February a las 22:59:41
Tema Centroamérica y Caribe


* En Tultitlán cierran el paso a migrantes centroamericanos.
* Reciben apoyo de Rodolfo Ayala, pastor evangélico.
* Una malla les impide abordar el tren que va al norte del país.
* Policías, ladrones y gente sin escrúpulos se atraviesan en su camino.

Redacción / Carta Mesoamericana
Tultitlán, México


René Orellana, originario de La Libertad, en El Salvador, espera paciente junto a las vías. Su rostro moreno observa tras la rejilla metálica, y la malla, colocada parcialmente en las vías del tren de carga, multiplica los riesgos para los migrantes centroamericanos a quienes les impiden abordar los trenes cuando están detenidos, por lo que tienen que hacerlo en movimiento y en un pequeño espacio.

“Les están cerrando el paso”, advierte Rodolfo Ayala Romero, pastor de una iglesia cristina evangélica: “Como mexicanos nos quejamos del llamado muro de la vergüenza, pero hacemos lo mismo a los migrantes que nada nos quitan, y simplemente están tratando de llevar una vida digna a su familia”.

Poco antes de la inauguración de la estación Tultitlán del Tren Suburbano capitalino, fue colocada una malla metálica para evitar que los migrantes centroamericanos aborden el tren de carga en este lugar, además de que guardias impiden a los indocumentados abordar al ferrocarril cuando está detenido.

“La tela nos afecta, es peligrosa. Tiene uno que arriesgarse más para allá, que va a más velocidad. Allá arriba me tiró el tren. Venía rápido y estaba resbaloso”, dice René, de 23 años.

En este punto usado como paso de migrantes desde hace varios años, no sólo el Suburbano fue confinado con malla metálica, sino también parte de las vías del ferrocarril de carga.

René: “Tiene uno que enfrentar los riesgos de quebrarse una mano, incluso hasta perder la vida en el trayecto, pero la vida así es. Es difícil: frío, hambre, sueño, todo se encuentra uno en el camino. Pero estamos con vida”.

Refiere que estuvo dos días sin comer en la zona de vías, bajo el puente Independencia, hasta que activistas de derechos humanos le regalaron comida. “Hay policías, ladrones y gente inescrupulosa que no respeta a nadie. Nos tratan peor que a perros. No nos dan ni agua”.

Marvin Antonio López, también salvadoreño, de 22 años, quien viaja con su esposa, relata: que “A una muchacha casi la destripan, pues subió al tren en movimiento, además de que los guardias del ferrocarril los reprenden por tocar la malla”.

El pastor Ayala enfatiza que como cristianos otorgan ayuda humanitaria a los migrantes centroamericanos, tanto material como espiritual, por lo que para quienes deseen cooperar pueden llevar comida, ropa y zapatos en buen estado bajo del puente Independencia, a unos cien metros de la nueva estación Tultitlán del Tren Suburbano.

“En el tiempo que tenemos aquí, unos cuatro meses, hemos visto que vienen golpeados, asaltados, secuestrados, violados, ultrajados. Y la mayor parte de ellos nos platican que su calvario empieza al llegar a México. Nuestra finalidad es que vean dos cosas: una el lado cristiano, que Dios se hace cargo de ellos, que está pendiente. Y la otra que sepan que México es un país hermano, que no todos somos malos”, dice el pastor evangélico del municipio.

Ayala Romero, junto con integrantes de su iglesia, acude lunes, martes, miércoles y viernes a la zona de vías del tren en Tultitlán y reparte comida caliente y en ocasiones ropa y zapatos a los migrantes.

Los jueves, sábados y domingos, personal de la Coordinación Municipal de Derechos Humanos recorre el lugar para evitar abusos contra los indocumentados.






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