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“El sueño americano ya fue”: Laura Restrepo
Enviado el Tuesday, 25 February a las 00:00:00
Tópico: Cultura
* En su reciente novela, “Hot sur”, deja atrás el “american dream”.
* “Las mujeres siempre se salen con la suya”, dice la escritora colombiana.
* “¿Cuál es el siguiente capítulo?”, se pregunta a través de María Paz, su personaje.
* Alerta y sobreaviso respecto al uso de la cultura por el poder.
* Es fascinante la pelea de la juventud por la libertad informativa.



Redacción / Carta Mesoamericana
Ciudad de México



“¿Cuál es el capítulo siguiente?”, plantea la escritora colombiana Laura Restrepo en su novela Hot sur. “Para descubrirlo hay que ponerse en movimiento, preguntarlo como lo hace mi personaje, María Paz”, para añadir sin concesiones de por medio: “El sueño americano ya fue”.

"Es una falacia plantear el sedentarismo como cúspide de la civilización, cuando eso nunca ha sido así, es más bien el nomadismo lo que ha marcado la historia", afirma.

En los despojados, los migrantes, los desplazados, Laura Restrepo percibe una gran fuerza. "Son millones de personas para quienes no está planeada la economía, la democracia ni la justicia, que tienen el coraje de echar a andar buscando un lugar donde la vida sea posible", dice.

"Y en contraposición están las ciudades que levantan murallas para impedir que lleguen. Para mí, esa es la gran confrontación, y creo que el futuro estará marcado por ese choque".

Hot sur, de Editorial Planeta, es una novela de aventuras, "casi de folletín", sostiene su autora. A María Paz la encarcelan acusada del crimen de su marido Greg, un ex policía, mientras Sleepy Joe, su cuñado y amante, se convierte en asesino.

Confinada en Manninpox, pone en palabras su biografía para su profesor de escritura, Cleve Rose, pero es asesinado y el manuscrito acaba siendo leído por su padre, Ian, un ingeniero retirado cuyo mayor placer es pasear por el monte con sus perros Otto, Dix y Skunko.

"Me interesaba que la acción no pasara directamente, sino que fuera una novela sobre gente que escribe su historia". Es a través del manuscrito de María Paz, el cuaderno de Cleve y la entrevista con Ian que se construye la trama.

Sleepy Joe, dispuesto a inmolarse en su delirio místico, le permitió explorar la figura del asesino serial. En estos "jinetes del apocalipsis", afirma, se muestran con mayor intensidad las fisuras del sueño americano. Una utopía que devora a Bolivia, la madre de María Paz, y a ella termina por expulsarla.

Pero como las prostitutas de La novia oscura o las sobrevivientes de La Isla de la Pasión, también aquí las mujeres terminan por imponerse. "No es un triunfo fácil, pero finalmente se salen con la suya".

Quienes tienen un "protagonismo delirante" son los perros de Rose, y también el de María Paz, un héroe de guerra llamado Hero. "No concibo vivir sin perros, y se han ido colando en mis novelas cada vez más", dice la autora, mientras acaricia a Alhelí y Oso.

Nuevamente, aparece en Hot sur la presencia del clan, la familia. Para los personajes, es lo más importante. "Quien quería que escribiera era mi papá, yo estuve huyendo de ese destino hasta que murió, después empecé a releer sus libros de cabecera y todos tenían que ver con lo que era él: la solidez del clan contra todo", recuerda. "Era el clima donde me había criado, y creo que eso se reproduce en todas mis novelas".

“La exaltación y la utilización que hace el poder de la cultura me parece una de las cosas más peligrosas para ésta”, agrega la escritora: “Hot sur es la novela más ambiciosa de mi carrera, cercana al género del thriller, y en la que hablo del fin del sueño americano y la búsqueda de una alternativa”.


Laura Restrepo se refiere a lo que hay alrededor de ese sueño roto.


El tema lo marca lo que dice uno de los personajes principales de la novela, Cleve Rose, quien escribe: Me aburren los amagos de salvación a través de la escritura. Me sacan de quicio quienes juegan a que la literatura es un culto; la cultura una religión; los museos unos templos; las novelas, unas biblias y los escritores unos profetas.


–¿Eso lo dice usted en voz del personaje?


–Es que le tengo coraje a toda esa construcción que se ha hecho alrededor de la cultura y de la figura del escritor y del artista, me parece una suplantación de otras cosa más reales. Me fastidia que a la falta de creencias verdaderas en el ser humano, se ha erigido esta figura de la cultura y se hacen estos templos que son los museos y entonces visitar el museo para mí que tiene exactamente la connotación que tenía visitar la iglesia antes, y al escritor se le para en un pedestal de la manera más injustificada, más absurda y los festivales literarios como una exaltación.


Me parece que la cultura no está para eso, está para volar estructuras viejas, para generar posibilidades nuevas, la cultura toda, y no para convertirse en objeto de culto. Hacer eso es la mejor forma de petrificarla, anularla y hacerla inservible.


Francotirador, no monumento


Ser escritor sirve, la literatura sirve, prosigue Laura Restrepo, “pero no para convertirse en culto de nadie, precisamente porque la cultura tiene que estar en la posición de francotirador, no erigirse en monumento. A la cultura se le aniquila en el momento en que se le coloca como objeto de culto, cuando su fuerza está en su marginalidad, lo mismo el escritor.


Me gusta mucho lo que dijo el recién fallecido José Emilio Pacheco cuando recibió el Premio Cervantes, en el sentido de que el escritor pertenecía a una cofradía mendicante. Eso es todo lo contrario del escritor como Mesías, o salvador, o del escritor como profeta, y como figura de culto, es una manera sutil de neutralizarlo y de acabar con su fuerza. La exaltación y la utilización que hace el poder de la cultura me parece una de las cosas más peligrosas para ésta.


–Sin embargo, es lo que estamos viviendo.


–Claro. Es el intento por todos lados. Afortunadamente la cultura es como un río tremendo y no hay quien la pueda encauzar porque siempre habrá quienes marchen en contra del poder, pero que el poder tiene ese intento de encauzarla de convertir a las figuras de la cultura en figuras aliadas, lo vemos por todos lados.


–Existen ahora las redes sociales, Internet, medios alternativos, ya no va a ser tan fácil que esto ocurra.


–Esa es la maravilla, por eso el poder quiere controlar precisamente las redes sociales, neutralizarlas, y privatizarlas. A mí me parece fascinante la pelea que da la juventud por la libertad de información y la libertad de Internet y por de verdad apropiarse y de asegurarse de ese medio técnico fascinante de comunicación que se ha abierto, pero también entiendo que uno de los terrenos de batalla más duros va a ser precisamente inhibir toda esa posibilidad de comunicación e información libre que se ha abierto, no por nada están casos como el del soldado que tienen preso por filtración de secretos de Estado, y el de Julián Assange, quien es el preso número uno.


Son los presos más importantes y significativos que tiene el planeta, porque son a los que están apuntando al peor delito en este momento que es la libertad de información, la libertad y utilización de las redes sociales y de toda la tecnología electrónica en favor de información, la comunicación y la convocatoria libre, es una herramienta poderosa. Ese va a ser un campo de batalla fundamental y en la suerte de Assange y de este soldado va a definir quién gana esta batalla.


–Son los jóvenes también los que dan la batalla.


–La juventud de hoy se está movilizando, desde luego alguna parte estará conforme con lo que está pasando, pero eso es algo difícil porque son demasiados los jóvenes que no ven futuro.


“Es muy difícil reivindicar el cómo vamos porque no van a tener trabajo ni techo, van a seguir viviendo en la casa de los padres. Es difícil para la juventud y no por nada están en la calle. En México, en Chile, en España, las cosas se han puesto críticas para esa generación venidera.


¿Cómo van a sustentar su autonomía, proyectar su personalidad, su propia identidad si les están negando todos los caminos para que lo hagan?


–Ahí es fácil que los grupos criminales se apropien de esos jóvenes, y tenemos ahora ese ciclo de violencia que no acaba.


–¡Claro!, porque también tenemos otro falso remplazo a la sin salida del american dream: aparecen estas posibilidades mafiosas, que a mi forma de ver es el propio capitalismo pero en su versión extrema, porque es el descubrimiento de que la muerte era la última traba que había para una plusvalía sin límite. Antes la plusvalía era matar de hambre, frío y en el aislamiento, pero hoy ya es la muerte física.


“Es ese falso camino en Colombia tan recorrido y ahora yo, que estoy tan ligada a este país, vuelvo a vivirlo acá, donde la noción de que la vida es mejor que la muerte se confunde. La noción clave de toda civilización es la convicción de que la vida es mejor que la muerte. Eso empieza a borrarse porque lo que da rédito es la muerte: si la vida no me da trabajo, posibilidades, familia, deporte, cultura, si me la paso aburrida aquí, la muerte me da ropa de marca, una identidad, adrenalina y me da dinero, entonces opto por la muerte. Eso sucede masivamente y está sucediendo masivamente con la juventud mexicana como sucedió con la juventud colombiana.


–¿Usted está reviviendo todo ese proceso?


–El horror, imagínate algo que uno ya vivió, y ahora en esta etapa de negar el problema, que yo lo veo como más peligroso que el anterior. Por ejemplo, dicen que en Colombia se acabó el problema, ya está del otro lado. ¿Quién dice que ya está del otro lado? Qué falta de respeto con las víctimas que hay allá todos los días.


El tráfico de droga no ha disminuido un ápice, entonces, ¿cómo así que se acabó el problema? En México ya comenzó esa etapa de negar. No solamente he vivido toda la etapa de la criminalidad en Colombia y luego acá, sino toda esta etapa de la negación de la criminalidad ahora cuando todavía está en su apogeo.


En el filo de la navaja


–¿En qué punto estamos como sociedad?


–Creo que estamos en el filo de la navaja. Por eso quería una novela que se ubicara en ese filo, una especie de apuesta del todo o nada, porque creo que bien podemos caer en que el planeta se destruye. Creo que es el momento en el que o se concibe un cambio, que pasa por un cambio de mentalidad, o hasta aquí nos trajo el río: así es de tremendo, es decir la cantidad de población despojada y despojada de todo, es cada vez mayor.


–La cantidad de movimientos que piden que esto cambie también se multiplican.


–Claro. Ves a los jóvenes por todos lados que no tienen futuro y que están pidiendo ese cambio. Quizá el nuevo sueño aún no tenga nombre, pero el solo hecho de que se le invoque y se le persiga es una manera de empezar a nombrarlo.


 
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