Según la senadora del Partido Acción Nacional (PAN), Emma Larios, los sonorenses dejan una derrama económica de siete millones de dólares diarios, a un estado de la Unión Americana quebrado financieramente.
Pero el debate por el nuevo ordenamiento legal promovido por la gobernadora de Arizona, Janice K. Brewer, divide no sólo a demócratas y republicanos, sino a mexicanos con papeles e indocumentados.
“Si a tu casa llega una familia y empieza a hacer su casa en tu patio, ¿qué vas a hacer? Lo vas a sacar. Estados Unidos es lo que está haciendo, si lo ves desde un punto de vista lógico”, comentó una mexicana naturalizada que realiza gestoría para los indocumentados interesados en obtener su ciudadanía estadounidense en Nogales, Arizona.
Aunque también están los mexicanos que son residentes legales o han obtenido la ciudadanía estadounidense y que se suman al rechazo a la ley, pues temen ser víctimas de discriminación o agresiónes por su físico.
El debate ocupa las páginas principales de los diarios. La megamarcha de protesta por esta ley se realizaría el 29 de mayo. The Arizona Republic, uno de los principales diarios del estado, criticó en su portada que “medio mundo habla de una ley que ni siquiera ha leído”. Y puso como ejemplo a Barack Obama, quien admitió en días recientes que sólo conocía un resumen de 20 páginas del proyecto.
Las protestas se concentran en Phoenix, donde la principal cadena de televisión para la comunidad latina organizó un concierto masivo en la plaza central para reclamar que la Ley antimigrante no entre en vigor a finales de julio.
“Tenemos que estar en contra, hacer lo necesario para boicotear esta ley porque de lo contrario va a crecer en el país el intento por sacar estas leyes. Es el momento de reacciones”, dijo el cantante colombiano Juanes.
En Tucson, como en la mayoría de las ciudades sureñas de Estados Unidos, es difícil encontrar transporte público.
En las paradas de autobús, los migrantes indocumentados aprovechan el tiempo de espera para hablar sobre la nueva ley. Se organizan para ir a Phoenix por tierra y asistir a la megamarcha para protestar contra la ley SB1070.
El sentimiento de los indocumentados que viven en este estado contrasta con la imagen de ocho senadores mexicanos que disfrutan de su “breakfast” en un hotel de cinco estrellas en donde ni siquiera se dirigen la palabra, pues sus miradas están puestas en sus respectivos Blackberry.