Semanas atrás, un agente de la Patrulla Fronteriza mató en los límites de Ciudad Juárez y El Paso al adolescente mexicano Sergio Adrián Hernández, situación que causó conmoción y coraje; pero mientras a él los asesinaba, a otro lo reconocían con medallas, convirtiéndolo en ejemplo gracias a su esfuerzo y dedicación estudiantiles.
Tal es el caso de Benjamín Antillón Fernández, migrante indocumentado mexicano nacido en Matachí, Chihuahua, quien acaparó hace días la primera plana del periódico The Amarillo Globe & News en Texas, al ser un alumno de origen mexicano que pronto ingresará a Harvard cien por ciento becado.
Benjamín logró sobresalir por sus aptitudes y habilidades y ha hecho historia, pues es el primer estudiante de Canadian High School en lograr obtener tres medallas de oro en las áreas de ciencias, química y física, además de colocar a la institución como la mejor.
Ahora es uno de esos mil 600 estudiantes que van a la institución de enseñanza superior más antigua de Estados Unidos.
Nació en Matachí y estudió sus primeros años de primaria en el colegio privado Miguel Ángel, y por cuestiones de trabajo de su padre tuvieron que cambiar de residencia a la capital, donde terminó su educación primaria en la escuela pública 1º. de Mayo.
La situación se tornó difícil cuando su padre perdió el empleo. Desesperado buscó una manera de sobrevivir, hasta que decidió migrar a Estados Unidos en busca de una mejor calidad de vida.
Primero llegaron a Colorado, donde su padre consiguió trabajo en una desponchadora; de ahí se mudaron a Amarillo, Texas, de eso hace ya siete años. Benjamín ingresó a la secundaria y posteriormente a preparatoria.
Cuando llegó a Estados Unidos su inglés era terrible, ingresó a cursos de inglés como segunda lengua (ESL), era inteligente, no le daba miedo preguntar, sus maestros afirman que su trabajo diario le permitió pulir su inglés.
El padre de Benjamín viajó a Estados Unidos en busca de una mejor educación para sus hijos y un trabajo para él. Benjamín Antillón Ruiz, padre de Benjamín, trabaja en una importante empresa de combustible; su madre, Rosario Fernández Anchondo, trabaja como lavaplatos en un restaurante. Tiene dos hermanos, Alejandro y Briana Valeria.