A partir del próximo 1 de marzo, los canadienses y estadounidenses que ingresen a México deberán presentar su pasaporte como identificación oficial para acreditar su nacionalidad.
Actualmente, los visitantes de Canadá y Estados Unidos pueden utilizar cualquier otra identificación oficial para entrar al país.
El Instituto Nacional de Migración (INM) explicó que los estadounidenses podrá identificarse también con tarjeta pasaporte (US Passport Card) y que los extranjeros que sean residentes legales permanentes en esos países deberán presentar el documento que acredite su situación migratoria.
El requisito del pasaporte, detalló, aplicará para viajeros que lleguen a México vía aérea o marítima, o que se internen por tierra más allá de la franja fronteriza. No aplicará para quienes sólo visiten la franja fronteriza o arriben a bordo de un crucero.
"Esta medida brindará certeza jurídica y claridad tanto a los extranjeros en su proceso de internación al país como a los diversos actores de los medios de transporte, toda vez que el pasaporte contiene estándares de seguridad internacionales, evitando falsificaciones, revisiones discrecionales e inconvenientes a los usuarios", indicó el INM.
El Director General Adjunto de Regulación Migratoria de la dependencia, Juan Ignacio Pedroza, explicó que los canadienses y estadounidenses estaban exentos de presentar pasaporte para ingresar a México porque en el pasado esos países enfrentaban dificultades para expedir el documento.
"El pasaporte o era muy caro o tardaba mucho en emitirse -Estados Unidos tardaba alrededor de un mes- y para México no era viable, económicamente hablando, detener un flujo de turistas por falta de un documento", comentó.
"Con la entrada en vigor de la Western Hemisphere Travel Initiative de Estados Unidos, las propias autoridades de ese país se obligaron a emitir pasaportes a todos sus ciudadanos para regresar a Estados Unidos".
En el caso de Canadá, agregó, también se agilizó la expedición de pasaportes.
El funcionario señaló que el aceptar otras identificaciones generaba problemas, pues en ocasiones la aerolínea aceptaba, por ejemplo, una copia de acta de nacimiento pero los agentes migratorios mexicanos no.
"Traía inconvenientes al turista que deseaba ingresar, porque en el centro migratorio lo detenían un tiempo para dejarlo entrar a México, si es que lo dejaban pasar. Si no lo dejaban pasar lo tenían que regresar", apuntó.
"Las aerolíneas tenían que pagar grandes cantidades en multas por transportar a extranjeros sin la documentación necesaria y el instituto tenía que destinar recursos para atender las quejas de esas aerolíneas y de esos turistas".
El pasaporte, remarcó, es un documento con altos índices de seguridad.
Según estadísticas del INM, en 2009 entraron a México alrededor de un millón 220 mil canadienses y 5 millones 380 mil estadounidenses, lo que representa, respectivamente, 14 y 69.9 por ciento de los extranjeros que se internaron a México.
Pedroza consideró que sería una mala idea pedir visa a los visitantes de Canadá y Estados Unidos, países que sí la solicitan a los viajeros mexicanos.
"El 90 % de nuestro turismo proviene de Norteamérica. Es ilógico, económicamente hablando, que nosotros frenemos un flujo de turistas muy importante para México para aplicar una reciprocidad", indicó.